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El pulque se ha representado en relieves tallados en piedra por los nativos de México desde el año 200 DC. El origen del pulque es desconocido, pero debido que tiene una función primordial en la religión prehispánica, muchas leyendas explican sus orígenes.

De acuerdo las historias indígenas Toltecas, durante el reinado de Tecpancaltzin, un noble llamado Papantzin descubrió cómo extraer el aguamiel de la planta de maguey; y a las personas que fabricaron el pulque se les denominó como “tlachiquero” (del náhuatl “rasguño”) ya que tallaban las pencas de maguey para extraer su fino líquido.

En los tiempos prehispánicos, los aztecas consumían el pulque en las ceremonias religiosas.

La palabra maguey está vinculada con la voz Mayauetl o Mayahuel, divinidad femenina asociada con la planta misma y con la embriaguez.

Una tradición la relaciona con Quetzalcóatl: el dios le pide que lo acompañe al mundo y al estar en la tierra ambos se convierten en un árbol de dos ramas, lo que sugiere una fusión plena de las dos divinidades. La abuela de Mayahuel llegó al lugar con las Tzitzimime, entidades temibles de los aires.

Se acercaron al árbol, cortaron la rama que correspondía precisamente a Mayahuel y la comieron. Cuando Quetzalcóatl recobró su forma, recogió los restos de Mayahuetl y los enterró: de ellos surgió el maguey. Fray Sahagún refiere una versión más: Mayahuel es el nombre de la primera mujer que perforó los magueyes para extraer el aguamiel, base del pulque.

Alva Ixtlixóchitl agrega otra: a Quetzalcóatl se le conoció como Ce Acatl Topiltzin, último rey de Tula; en esta versión es hijo de Tecpancaltzin, cuya mujer fue Xóchitl, considerada también la descubridora del pulque.

El pulque aún se fabrica en la actualidad en cantidades limitadas en algunas partes de México. Sin embargo, debido a que no es fácil de preservar o almacenar, no se le conoce mucho fuera de México.

Su consumo fue habitual en México entre todas las clases sociales durante el siglo XIX, pero posteriormente las autoridades emprendieron, en las décadas de 1920 y 1930, una lucha contra el consumo del pulque, consiguiendo que este disminuyera, principalmente, en las ciudades, aunque en el ámbito rural sigue siendo una bebida popular.