México tiene mucho para compartir. Descubrirlo, será disfrutar un abanico de colores, paladear intensos sabores, vibrar con su música y perderse en contrastantes paisajes. Desde la Ciudad de México, hasta sus poblados en medio de la selva, este país de varias tonalidades atrapa a sus visitantes. Las playas mexicanas son siempre una referencia, por su belleza y extensión. El territorio cuenta con una amplia costa hacia el pacífico y, otra al Golfo de México. No conforme con esto, México alcanza un poco del exquisito Caribe.

Sin embargo, la República Mexicana cuenta con mucho más que solo playas. Al norte tiene una impresionante sierra que, como tal, cuenta con temperaturas extremas. Ahí se sabe de sol intenso en verano, como de frío y nieve en invierno. Al sur, su extensa selva y clima tropical es una sus mayores riquezas naturales.

Además del encanto del presente, alrededor del país se puede disfrutar de los vestigios de sus antiguos habitantes. La mayoría de las zonas arqueológicas permiten a sus visitantes conocer un poco más sobre las culturas que se desarrollaron en el territorio.

Me atrevo a decir que, aún con todos estos toques maravillosos de suelo, historia y tradiciones, a México lo hace su gente. El que canta y baila las canciones. El que sazona y ofrece su comida. Los que recorren sus calles a diario y mantienen vivas las tradiciones. Conocer México es comprender a los mexicanos y son ellos, a través mío, que te invitan a descubrirlo.

Hay todo un México por descubrir, acompáñame.