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El Viacrucis de Iztapalapa

Esta tiene lugar durante la Semana Santa y convoca millones de personas que literalmente invaden las callejuelas de los barrios del pueblo. Para ser elegido como actor, se necesita ser nativo de la delegación (antes sólo se permitía la participación de los originarios de los dos medios pueblos de Iztapalapa), y tener una conducta moral impecable. Algunos de los papeles son representados por el mismo actor durante muchos años, como el caso de Judas Iscariote, cuyo intérprete falleció hace poco, y heredó el papel a uno de sus familiares).

La representación es acompañada, además, por penitentes o por promeseros que pagan mandas por favores recibidos. Al parecer, las mujeres sólo pueden ser promeseras cuando niñas. A ellas las visten de blanco y llevan un velo.

Los varones visten una túnica de terciopelo morado, llevan una corona de espino, andan descalzos y siguen la procesión cargando una cruz que apoyan sobre su hombro con un cojín blanco bordado de flores. Estos son conocidos como nazarenos, y tienen que llevar un padrino que los acompañe y les ayude cuando no puedan seguir cargando la cruz.

La procesión concluye el Viernes santo con la crucifixión de Cristo en el cerro de la Estrella, alrededor de las tres de la tarde. La tradición oral dice que una vez que el intérprete de Cristo es crucificado, llueve; y si no llueve es porque algo no fue del agrado del patrón.

Paralelamente a la representación de la Pasión de Cristo (que, como muchas otras manifestaciones de la religiosidad popular, no es aceptada por la Iglesia Católica) tiene lugar la celebración de la Feria del Barro, a la que llegan alfareros de diversas partes de la república, en especial, de Michoacán, Estado de México, y Oaxaca.